Son campos nivelados, que ocupan aproximadamente 0,8 hectáreas. El terreno de juego se tiene que dividir en infield (campo interno) y outfield (extracampo). Estas dos áreas juntas son la fair (zona buena), mientras que el resto del campo se llama foul (zona mala).
El campo o las canchas de beisbol interno tiene que tener un terreno en forma de cuadrado, llamado ‘diamante’, de 27 m de lado, una de cuyas esquinas estén marcadas por una pieza de goma, con forma de pentágono irregular, llamada home plate (meta). Los bateadores, dependiendo de sus preferencias, golpean la bola desde una posición situada al lado derecho o izquierdo de la meta.

En las otras tres esquinas del campo interno, moviéndose desde la meta en dirección contraria a las agujas del reloj, se encuentran la primera, segunda y tercera bases, cada una marcada con una almohadilla.